El jueves 21 de enero de 2016, un ternero llamado Freddie consiguió escapar del matadero Jamaica Archer Live Poultry and Meat Market, en Queens (Nueva York), donde iba a ser asesinado al día siguiente mediante el ritual Halal. Freddie corrió por las calles, asustado pero también saboreando la libertad que por nacimiento le había sido negada, desafiando los designios de la humanidad para quienes, como él, son clasificados en otra especie y destinados a la explotación y la muerte, para satisfacer los banales intereses del paladar.

Finalmente. fue acorralado y neutralizado por las fuerzas del orden, aquellas que defienden y protegen a los privilegiados por encima de la compasión y la justicia. Freddie esperó atado en un parking al camión que le conduciría de nuevo a su condena. Pero su mensaje fue escuchado, y activistas por los derechos de los animales se movilizaron para conseguir salvar su vida en el último momento y trasladarlo al santuario Skylands Animal Sanctuary And Rescue, donde ya descansa de su lucha y donde será tratado con el respeto y la dignidad que merece.

Freddie santuario

Pero no era la primera vez que el vecindario de Queens veía a un ternero corriendo por su vida. En 2011, otro pequeño había escapado del matadero en esas mismas calles y, entre risas, había sido grabado por los sorprendidos transeúntes en una carrera por la irónicamente llamada “Avenida de la Libertad”.

En esta ocasión, a pesar de su propio esfuerzo y del de muchas activistas, el ternero fue devuelto a la “línea de sacrificio” y asesinado poco después. A pesar de los diferentes desenlaces, ninguna de estas acciones es en vano. No hacen más que demostrar, una y otra vez (y a pesar de que mucha gente se empeñe en no escuchar) que los demás animales valoran su vida y su libertad y luchan por ella, que no se resignan a existir únicamente para terminar en nuestros platos, y que si nos solidarizamos con su causa juntas tenemos el poder de cambiar las cosas.

Tan solo en Nueva York, como muestra el trabajo de Sarat Colling, los casos documentados de resistencia de animales “de granja”, son incontables.

búfaloscacería de búfalos

En el mismo Estado, el 18 de diciembre de 2015, varios búfalos fueron abatidos tras escapar de un rancho en el que se les criaba para la industria alimentaria. Los propios granjeros contrataron a unos mercenarios que, después de varias horas de persecución, consiguieron dar muerte a todos los fugados.

Y es que, lamentablemente, y a pesar de preciosas y valiosísimas excepciones como la de Freddie o el ejemplo de la vaca Teresa, también se demuestra una y otra vez que la represión no se aplica solamente sobre humanos rebeldes. Frecuentemente, los esfuerzos de los demás animales por conquistar su libertad, son perseguidos y castigados con la muerte. Hasta 20 disparos de la policía recibió este toro el pasado 12 de diciembre antes de que lo dejaran agonizar en la cuneta. Su delito fue el de entorpecer el tráfico tras su fuga de una granja en Hesse (Alemania):

El mismo número de tiros contabilizaron los testigos de la ejecución por parte de la policía local y la Guardia Civil de un ternero que había huido del matadero en marzo de 2015 en el municipio salmantino de Santa Marta. Su cuerpo sin vida fue retirado de las calles como un despojo, mientras los agentes se vanagloriaban de haber evitado con su acción “daños personales”.

ternero abatido

Se referían, claro está, a las personas humanas, a cuya vida se le otorga de manera arbitraria un valor superior a la de cualquier animal de cualquier otra especie. Pero el daño que se causa constantemente a todas estas personas no humanas (porque sus acciones son una prueba inequívoca de que poseen personalidad), es inefable. Sólo la mirada de Freddie y los cuerpos inertes de aquellos que no tuvieron tanta suerte, pueden explicarlo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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