A lo largo de la historia podemos encontrar mujeres que, debido a un crecimiento inusual del bello facial y/o corporal fueron expuestas en diferentes espectáculos.
El crecimiento abundante de pelo en estas mujeres era principalmente debido a que sufrían hipertricosis, un crecimiento excesivo del cabello por el cuerpo, excluyendo las palmas de las manos y los pies; o bien, hirsutismo, la aparición en una mujer de pelo en áreas dependientes de hormonas masculinas como testosterona.
La pilosidad excesiva y repartida de un modo inusual por la piel fue un elemento espectacular en algunas modalidades de freaks velludos, como la francesa Irma Lousteau, llamada “la Mujer pantera”, presentaba grandes lunares pilosos en diversas partes de su cuerpo: escote, brazo izquierdo, muslos y pantorillas.

ImagenMadame Fortune Clofullia (1827-1875). Procedente de una buena familia suiza, se casó con un joven pintor, Fortune Clofullia, de quien tomó el nombre – el suyo era Josephine Boisdechêne – y lo convirtió en nom de guerre. Tuvo dos hijos con él. Trabajó en América con Barnum, exhibiéndose ella y uno de sus niños, a quien el avispado empresario rebautizó artísticamente como “Infant Esaú”. El pequeño también era barbudo y la publicidad le presentaba completamente cubierto de pelos aunque siempre aparecía vestido. Desde entonces muchos niños y niñas peludos fueron llamados “Infant Esaú” en la publicidad del circo. El hijo de Fortune Clofullia trabajó hasta los 14 años, cuando lógicamente perdió el favor del público. Intentaron entonces sin éxito hacerle pasar por una chica barbuda.

Las suspicacias del público con respecto al sexo de las mujeres barbudas fueron muy generales, corrientes y a veces ruidosas, aunque no solían pasar de una protesta y alguna pregunta obscena. Los empresarios que entendían el negocio como Barnum se protegían con toda clase de informes y certificados médicos, por si las cosas llegaban a más, como ocurrió en el caso de Clofullia. Un espectador se empeñó en acusarla de ser un hombre y denunció a Barnum. Pero la barbuda estaba casada y había sido madre. Los testimonios fueron abrumadores. Y, como de costumbre, quien salió ganando fue Barnum, a quien le vino bien el escándalo como publicidad de su artista y su negocio.

ImagenJane Devere nació en Brooksville, Kentucky, en 1842. En la adolescencia le empezó a crecer barba, por lo empezó a exhibirse en museos en 1884 para unirse posteriormente, en 1891, al circo de los Hermanos Sells y realizar una gira por Australia. También hizo giras con el circo de los Hermanos Campbell y con el espectáculo de Yankee Robinson en 1908. La longitud de su barba en 1884 era de 35 cm, lo que es un posible record de longitud de barba en mujeres.

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Annie Jones nació en Virginia en 1865. Ya de niña tenía barba, el pelo muy largo y una capa de fino vello cubriendo todo su cuerpo. Barnum la descubrió a una temprana edad y ofreció a sus padres exhibirla como “La Niña Esaú”. Annie murió en 1902 en la casa de su madre en Brooklyn. Era una mujer de refinadas maneras, muy inteligente, culta y sabía tocar la mandolina y otros instrumentos musicales.

Imagen Jane Barnell, más conocida como lady Olga Roderick, nació en Carolina del Norte en 1874. Su padre era un judío ruso y su madre medio irlandesa medio india. Desde los cuatro hasta los 69 años trabajó en numerosos circos y sideshows. Durante una gira por Europa, cuando tenía cinco años, Jane se puso muy enferma y tuvo que ser ingresada en el hospital. Cuando se recuperó vio con asombro que el circo se había marchado sin ella, siendo internada en un orfanato. Su padre la encontró y la llevó de vuelta a Carolina del Norte, afeitándole la barba para que llevara una vida más normal.
A los 21 años, un vecino llamado William Heckler, que había sido forzudo en el circo, la convenció para que volviera a dejarse crecer la barba y volver a la vida circense. Se unió al circo de John Robinson y participó en 1932 en el rodaje de la película Freaks, de Todd Browning, como esposa de Pete Robinson, “El Esqueleto Humano”.

ImagenMás moderna es la historia de Priscila o Pescilla Bejano (Puerto Rico, 1911-2001) tocada de hipertricosis, con pelaje generalizado – aunque no tan denso como el de Krao o Julia Patrana – y deformación de la dentadura. Promocionada como “la Mujer mono”, a la muerte de su padre fue adoptada por el empresario Kart L. Lauther. Se enamoró y se casó con un hombre reptil (Emmitt, “the Alligator-Skinned Man”), con quien tuvo dos hijos. Murió a edad avanzada.

Rosine-Marguerite Muller fue otra de las famosas mujeres barbudas expuestas en espectáculos circenses.

No es casualidad que los agentes y empresarios circenses presentaran a las mujeres barbudas y otras freaks como una mezcla bizarra entre ser humano y otras especies animales. El hecho de no ser consideradas “del todo” humanas permitía que su explotación pasase desapercibida en muchos casos.

Debemos tener claro que, el hecho de no formar parte de la especie humana, no justifica en ningún caso la explotación.

Fuentes:
Pedraza, P., 2009. Venus barbuda y el eslabón perdido. La Biblioteca Azul (serie mínima), 25. Madrid: Ediciones Siruela
Moros Peña, M., 2004. Seres extraordinarios: Anomalías, deformidades y rarezas humanas. Madrid: Edaf.

*El texto contiene citas literales

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