Totalmente rodeada de agua, y situada estratégicamente en un islote en medio de la bahía de San Francisco, la prisión de Alcatraz era considerada inexpugnable. Varios presos habían intentado huir, pero todos habían sido capturados o habían perdido la vida en el intento.

Alcatraz Island

Esto no detuvo a Frank Morris , los hermanos Clarence y J.W. Anglin, y su cuarto compinche, Allen West. Convencidos de que podían lograr la hazaña, se hicieron con unas cucharas y empezaron a cavar a través de las rejillas de ventilación de sus celdas. Cuando el agujero era lo suficientemente grande, comenzaron a acceder por las noches a los túneles para trazar la ruta de escape. Mientras, con ayuda de su ingenio, además de agua, papel y pintura, fabricaron unas rejillas falsas para tapar las pruebas,  y se hicieron unos muñecos a tamaño real que les sustituían en las camas para no levantar sospechas durante los recuentos. A estos muñecos les colocaron incluso cabello y cejas, con pelo recogido de la barbería.

celda alcatraz

Durante meses, se hicieron también con unos chubasqueros para fabricar chalecos salvavidas y una balsa. Finalmente, en la noche del 12 de junio de 1962, tres de ellos lograron huir a través del tejado. Allen no consiguió salir a tiempo y, para cuando hubo llegado, sus compañeros ya habían saltado los perímetros de seguridad  y se habían echado al agua. Ahí fue donde, supuestamente, se perdió su rastro para siempre.

En su momento no dudaron en darles por muertos. Sin embargo, sus cadáveres nunca aparecieron. Cuando se percataron de su fuga ya llevaban 9 horas de ventaja. 50 años más tarde, aún se les busca.

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