En 1893 un nacimiento inusual estremeció a la comunidad negra de Roanoke, Virginia: Una mujer había dado a luz a dos mellizos de rasgos africanos con la piel y el pelo blancos.
Nueve años después un empresario circense hizo secuestrar a los hermanos. Disfrazados con el pelo largo peinado en llamativos dreadlocks, George y Willie fueron exhibidos como Iko y Eko, los Caníbales Ecuatorianos, como los Hombres con Cabeza de Oveja y finalmente como los Embajadores de Marte.
Les dijeron que su madre había muerto, les enseñaron a tocar la mandolina, los obligaron a trabajar por casa y comida.
Veinte años después, el circo pasó por Roanoke y, con amenazas de acción legal, la madre consiguió que le devolvieran a sus hijos. Su caso se convirtió en un emblema en la lucha por los derechos de la minoría afroamericana.
Un año después los hermanos volvían al circo, pero esta vez con contrato y paga.
Se exhibieron hasta 1961.
George Muse murió en 1971, Willie Muse murió 30 años después, a los 108 años.

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Los circos y otros espectáculos ambulantes fueron durante mucho tiempo la única forma de supervivencia para los comúnmente conocidos como “fenómenos”, seres humanos que debido a enfermedades degenerativas, enfermedades de nacimiento o mutaciones genéticas, sufrían malformaciones o síndromes poco comunes que causaban asombro y estupor por parte de la sociedad. Estas personas, encontraban en este tipo de shows una forma de ganarse la vida en un entorno que no les ofrecía ninguna otra opción. Los empresarios circenses y feriantes lo sabían y muchos aprovecharon esta ocasión para beneficiarse a costa de la situación desesperada de los “fenómenos”.

Con el tiempo, la exhibición de “fenómenos” se ha prohibido, y han sido eliminados de los números circenses y de cualquier otro tipo de exposición pública. Esto ha ocurrido porque la sociedad ha ido tomando conciencia de que la explotación de estas personas es injusta, y que una discapacidad no las excluye de la categoría de personas y mucho menos justifica que puedan ser utilizadas como recursos.

George y Willie Muse fueron considerados y tratados como se trata al ganado. Cabezas de ganado con las que se puede hacer un buen negocio.

Hoy en día siguen existiendo seres que son explotados y utilizados en circos y espectáculos, para que unas cuantas listillas se puedan lucrar. Porque, al igual que George y Willie Muse y otros “fenómenos”, no se les está incluyendo dentro de la categoría de personas.

Es cierto que a George y Willie Muse les trataron como a ganado. Pero ser una oveja, o de cualquier otra especie animal, no justifica la explotación ni el ser utilizados como recursos. Por muy rentable que sea el negocio.

Fuentes:

Shua, A. M., 2011. Fenómenos de circo. Colección Voces – Literatura, 158. Madrid: Páginas de espuma.

*El texto contiene citas literales

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