Fedor Jeftichew fue introducido por su padre en el mundo del circo cuando apenas era un niño. Su padre de origen ruso, sufría al igual que él hipertricosis, o “síndrome del hombre lobo”, que se manifiesta como un crecimiento excesivo del cabello por el cuerpo, excluyendo las palmas de las manos y los pies.

Entre los años 1872 y 1874 estuvo de gira por Europa con su padre y, cuando la gira acabó, regresaron a Rusia, donde el padre de Fedor murió. Tras esto Fedor fue llevado a San Petersburgo, donde fue exhibido en el museo de cera propiedad de Theodore Lent.

Ese mismo año viajó a Londres, donde fue descubierto por uno de los agentes de P.T. Barnum que le propuso trasladarse a Estados Unidos para trabajar en el circo Barnum & Bailey.

Fedor volvió a incorporarse al mundo del espectáculo bajo el nombre de Theodore Petroff, “Jo-Jo, El Niño con Cara de Perro” o “El Skye Terrier Humano”.

P. T. Barnum, presentaba a Fedor como a un salvaje que él mismo había mandado capturar a unos cazadores en los bosques de Kostroma, donde vivía con una raza de seres peludos similares a él. Contaba, además, que había capturado también a un ejemplar adulto, pero que había muerto en poco tiempo (refiriéndose a su padre).

Se le apodó Jo-Jo debido a los sonidos que emitía.

Durante el espectáculo se veía obligado a gruír, ladrar, aullar y masticar huesos delante del público, a fin de enfatizar más su aspecto perruno.

En la década de 1880 hizo una gira mundial, recorriendo Australia, Europa y EEUU.

Fedor era un ávido lector, un hombre inteligente que dominaba a la perfección cuatro idiomas y le molestaba profundamente tener que imitar el comportamiento canino en aras del espectáculo.

Entre 1901 y 1902 el circo hizo una gira por Europa, en la que Fedor era sin duda un de las grandes atracciones, siendo presentado en París como “El Hombre Caniche”, “El alma de un hombre atrapada en el cuerpo de un caniche peludo”, “La boca de un perro hablando cuatro lenguas”…

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En 1904 Fedor murió a causa de una neumonía en Grecia.

Conscientes del enorme éxito cosechado, el circo buscó un fenómeno similar para sustituir a Fedor, hasta que finalmente encontraron a Stephan Bobrowski, apodado  “Lionel, El Hombre León”.

Los circos y otros espectáculos ambulantes fueron durante mucho tiempo la única forma de supervivencia para los comúnmente conocidos como “fenómenos”, seres humanos que debido a enfermedades degenerativas, enfermedades de nacimiento o mutaciones genéticas, sufrían malformaciones o síndromes poco comunes que causaban asombro y estupor por parte de la sociedad. Estas personas, encontraban en este tipo de shows una forma de ganarse la vida en un entorno que no les ofrecía ninguna otra opción. Los empresarios circenses y feriantes lo sabían y muchos aprovecharon esta ocasión para beneficiarse a costa de la situación desesperada de los “fenómenos”.

Con el tiempo, la exhibición de “fenómenos” se ha prohibido, y han sido eliminados de los números circenses y de cualquier otro tipo de exposición pública. Esto ha ocurrido porque la sociedad ha ido tomando conciencia de que la explotación de estas personas es injusta, y que una discapacidad no las excluye de la categoría de personas y mucho menos justifica que puedan ser utilizadas como recursos.

Fedor Jeftichew fue considerado y tratado como se trata a un perro. A un perro con el que se puede hacer un buen negocio.

Hoy en día siguen existiendo seres que son explotados y utilizados en circos y espectáculos, para que unas cuantas listillas se puedan lucrar. Porque, al igual que Fedor y otros “fenómenos”, no se les está incluyendo dentro de la categoría de personas.

Es cierto que a Fedor le trataron como a un perro. Pero ser un perro, o de cualquier otra especie animal, no justifica la explotación ni el ser utilizados como recursos. Por muy rentable que sea el negocio.

Fuentes:

Seres extraordinarios: Anomalías, deformidades y rarezas humanas. Manuel Moros. Ed. EDAF

http://www.quo.es/ser-humano/el-circo-de-los-horrores (19:08h. 23Sep2013)

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